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La Coctelera

En su blog El documentalista enredado, Marcos Ros-Martín escribe una entrada que no puedo dejar pasar porque trata acerca de un tema que me interesa de una manera muy especial: la comunicación interpersonal y, muy especialmente la comunicación epistolar y su sobrevivencia en el mundo de las comunicaciones instantáneas.

El email pierde su sitio titula el autor este post y el argumento se desliza a través de los pasadizos de Facebook y la manera en la que, vía la programación del correo electrónico que nos avisa si alguien escribió en nuestro muro, terminamos leyendo más los mensajes en esta red social que  en nuestro buzón de correo, toda vez que, además, lo que nos llega al correo es apenas el aviso de la comunicación, no la comunicación misma.

Dice Ros-Martín:

Lo que no me cabe duda es que, lentamente, mientras nuestros hábitos comunicativos cambian, estas nuevas plataformas de la Web Social se posicionan para quedarse; poco a poco, utilizamos cada vez menos el correo electrónico para mantenernos en contacto con nuestros conocidos. Nuestras cuentas de email personal se van convirtiendo en simples vertederos donde recibimos las típicas cartas cadena, las presentaciones ruidosas que a duras penas se nos ocurre abrirlas en el trabajo, boletines que apenas abrimos por ser prácticamente imposible consultarlo todo o las actualizaciones de estado de Facebook, comentarios que recibimos en nuestros blogs, nuevos followers en Twitter... Cuentas de correo que no llegarán a desaparecer, siempre existirá la necesidad de enviar Currículums Vitae, documentos escaneados a cualquier administración, alguna carta desesperada para tratar de arreglar una situación incierta, pero que lentamente se irán perdiendo como un mero cajón de sastre a los que ya no extraeremos todo su anterior potencial.

Mi experiencia cotidiana de comunicación interpersonal mediada por la tecnología se completa naturalmente con el uso del teléfono celular o móvil y, en mi caso (como en el de muchos), con el blackberry y sus distintas aplicaciones que me permiten estar permanentemente en contacto y al tanto de los correos que llegan a mi buzón. No es por romanticismo, aunque algunos pueden pensarlo así, para mi el correo (en la forma que sea) no desaparecerá porque la comunicación cara a cara no lo hará.

Están cambiando nuestros hábitos, se está transformando de una manera radical la noción que tenemos de la comunicación, de las relaciones interpersonales y de la privacidad y es natural que lo hagan los instrumentos y las formas que usamos para comunicarnos. El correo electrónico va ganando terreno como un instrumento de trabajo, como una suerte de archivo permanente, una herramienta a la cual accedemos para recuperar conversaciones o documentos.

Pierde su sitio el email y lo ganan las plazas virtuales en las que la conversación es colectiva. ¿Nos volvemos menos tímidos y más exhibicionistas? Este tema asusta a muchos pero probablemente ya no se puede detener y marca el cambio radical que estamos viviendo.

Fuente de la imagen | Nuria

1 comentario

  1. Nuria

    Buenas noches Juliana, mi nombre es Nuria, soy la autora de la fotografía que has colgado en este artículo.

    Seguro que como blogger sabrás que es lógico o bien mencionar la fuente u origen de los contenidos si están bajo licencia comercial, o bien no utilizar los mismos si están bajo copyright, sin previo permiso del autor como es el caso.

    http://www.flickr.com/photos/30966873@N06/3300888459/in/set-72157...

    Saludos

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