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Terra
La Coctelera

Categoría: Libros

Estoy fascinada con esta herramienta para construir nuestra biblioteca online. Solamente incluyendo el número de ISBN el sistema busca en un repositorio y los coloca en nuestra estantería virtual. Puedes agregar si ya leiste el libro, si lo estás leyendo, si lo abandonaste o si lo quieres leer. Por supuesto, hay la posibilidad de invitar amigos y de construir redes de amistades, comentar los libros y votar.

Si tienes más curiosidad acerca de los libros de mi biblioteca puedes hacer clic aquí. Cualquier sugerencia de libros será bienvenida ;-). Yo, mientras, sigo subiendo títulos.

Curiosa nota ésta que aparece en la revista Ñ del diario Clarin de Argentina donde  libreros de la Av. Corrientes describen algunos de los principales intereses de los ladrones de libros. Y el premio en popularidad se lo lleva Foucault, lo cual no resulta del todo extraño para ser el país que es. La paradoja tiene que ver, quizás, con el tema de algunas de las obras del filósofo francés como la que ilustra esta nota: Vigilar y castigar.

Quienes nos movemos en este mundo bibliófilo desarrollamos una suerte de sexto sentido para reconocer a los ladrones y es exactamente como lo relatan los entrevistados:

Robos hay de todo tipo: aleatorios y apurados, eruditos (como ejemplo, un librero no sabe explicar cómo alguien se llevó la obra completa de Borges de una vez), a pedido del cliente y en equipo: "Viene uno, lo marca y le saca la alarma y otro se lo lleva", detalla Eduardo, otro vendedor. En verano, pero sobre todo en invierno. "Cuanta más ropa llevan puesta, más bolsillos y lugar tienen para esconderlos. Hay situaciones insólitas también. Por ejemplo, una chica una vez entró con un sobretodo en verano, era obvio que vino a robar, así que la enganchamos con ocho libros en la parte de adentro del abrigo", ríe Sebastián, de Losada. "Aunque los ladrones son generalmente amables. Piden disculpas, devuelven el botín y prometen no volver", cuenta Nahuel.

Más información | El bibliómano

Freud entra en el dominio público! es el atractivo título de un post en el blog de Henry Verdier. En él nos anuncia que luego de 70 años de la muerte de Sigmund Freud su obra pasa automáticamente a ser de dominio público, es decir, de acceso abierto para quien quiera usarla, replicarla, reeditarla, e incluso escribir a partir de ella. En este mismo caso está la obra de William Butler Yeats pero lamentablemente (aunque comprensiblementem ya que el autor aún vive)  no, como bien señala Juan Urrutia la de Ray Bradbury.

En Digizen, por otro lado, encontramos una lista, publicada inicialmente por Judy Baker, de libros de texto abiertos y gratuitos, la cual vale la pena revisar con miras a seguir reflexionando acerca del futuro del libro especializado o libro de texto en la emergencia de nuevos modelos editoriales.

Para seguir la pista...

Celeste Olalquiaga visita la experiencia Kitsch a partir de la imagen de Rodney, un crustáceo en una bola de cristal y se pasea por la historia de las sensibilidades a partir del siglo XVIII. El coleccionismo, las vitrinas, el intento por congelar la memoria, los recuerdos y la imposibilidad de huir de la nostalgia. Un libro fascinante y hermosamente editado por Gustavo Gili que será presentado esta noche de la mano de Rafael Castillo Zapata con la presencia de la autora quien vive actualmente en Paris. La cita es en El Buscón a las 7 de la noche. Nos vemos allá.

La pelea se pone interesante cada vez más. Google acaba de firmar un acuerdo con Sony para permitir el acceso exclusivo a medio millón de libros de su plataforma Google Books para el Lector de libros electrónicos Sony Reader. Esto ocurre en un momento estelar del Kindle 2  asociado a Amazon.

Se trata, por supuesto, de dar acceso libre a libros que ya no pagan derechos de autor, es decir, libros previos a 1923 entre los cuales destacan libros de Mark Twain y Jane Austen. El tema de los DRM es una nube gris siempre que se habla de los libros electrónicos.

Paralelamente persiste y aumenta la esperanza de los lectores de que se desarrollen plataformas libres que permitan acceder y compartir libros en distintos equipos electrónicos. ¿Cuál será el próximo paso?

La noticia en el New York Times

Quienes usamos a ultranza Iternet como una vía para acceder a textos desaparecidos en el mundo real sabemos que Scribd es uno de esos oasis de información compartida, léase de archivos compartidos de libros descatalogados e imposibles de conseguir en los anaqueñes de las librerías y hasta de las bibliotecas.

La noticia que leo hoy en Techcrunch tiene que ver con que algunas editoriales de renombre en el mundo anglosajón han volcado su mirada a Scribd como plataforma de publicación valorando así a la comunidad que ya se encuentra afiliada a ella y que ha demostrado un interés profundo en el intercambio y la construcción del conocimiento.

El acuerdo anunciado el día 17 dice que las editoriales Random House, Simon & Schuster, Workman Publishing Co., Berrett-Koehler, Thomas Nelson, y Manning Publications han firmado un acuerdo para publicar en la plataforma algunos de sus contenidos liberando el acceso a ellos de manera gratuita.

Scribd dice en su portal que tiene 50 millones de lectores y que diariamente se suben 50.000 documentos a la plataforma de intercambio. Números que hay que tomar en cuenta de cara al futuro del libro especializado, pienso yo. También al libro en general pero sobre todo creo que a las comunidades de estudiantes, profesores e investigadores.