La librería Gandhi en la Avenida Corrientes de Buenos Aires cierra sus puertas el 31 de diciembre. ¿Las razones? Las mismas que comparten muchas de las principales librerías independientes: el alto costo del alquiler que motiva a sus dueños a "bajar la santamaría" hasta conseguir una oportunidad para reabrir.
Esta noticia me impacta especialmente ya que Gandhi, o Ghandi-Galerna que sería su nombre completo, era una visita obligada cada vez que he visitado la capital argentina. No es una sucursal exactamente de las librerías Gandhi de México pero fue fundada en 1984 por alguien que vivió mucho tiempo en México: Elvio Vital quien quiso con esta iniciativa, y lo logró, establecer un local que fuera mucho más que una librería y que contaba con un espacio para discos, un pequeño bar en la entrada y un teatro.
La circulación de personas era permanente pero es claro que no fueron suficientes como para generar ingresos que permitieran para la suba del alquiler que estaría vigente a partir de enero. A la muerte de Vital los socios decidieron vender el local y ahora Hugo Levin, dueño de la librería y socio de Galerna, se ve obligado a cerrar las puertas de la Avenida Corrientes.
No es más que un hasta luego, dice, y mi alma de librera espera de corazón que así sea. Esta circunstancia, sin embargo, y como dije al principio, muestra descarnadamente una de las principales dificultades con las que se enfrentan las librerías independientes. Por lo pronto no queda más que esperar el nuevo anuncio de reapertura. Ojalá sea pronto.
servido por Juliana
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Vía el blog de Roger Michelena, Libreros , me topo con esta divertida aventura que recrea una visita virtual a una librería. La verdad es que "la pegan" en mucho. Un divertimento:
Entras a la librería.
Al traspasar la puerta sientes algo extraño.
Una sensación que no puedes describir.
Algo en ti ha cambiado.
Te has convertido en un… cliente.
Si decides ir a la caja para preguntar por el libro haz clic aquí
Si decides buscar un vendedor haz clic aquí
servido por Juliana
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Me dejo seducir, y enredar, por la nota que publica Txetxu hoy en Convalor y que él titula: Librero. ¿Detective o gastrónomo?. El título que yo le doy al mío podría ser mucho más largo pero es que es una excelente oportunidad para comentar un poco cómo es este "lindo" oficio de ser librero y decirlo desde dentro, desde la experiencia personal.
El romanticismo del oficio: Algunas de las frases que más oigo repetirse, con un suspiro, son: "Ay, esto es lo que yo quisiera hacer más adelante", "Qué maravilla esto de tener una librería, tienes tanto tiempo para leer". Con el tiempo uno sonríe y dice para sus adentros "Ay, si ella (o él) supiera!". Y es que una de las cosas que habria que hacer, por un lado, es desmitificar la imagen romántica del librero y al mismo tiempo sensibilizar a algunos otros libreros (sobre todo a los mega-libreros, que realmente no son tales) a hacer de las librerias espacios que sean algo más que un supermercado de libros.
Hay alli un debate que es un conflicto, y créanme que esto me permite reflexionar mucho desde y para lo personal. Reflexionar en voz alta a ver si saco algo en claro. Se trata a mi juicio de un debate entre dos perspectivas de conceptualizar al librero: el librero (o librera) es tanto un oficio como una persona y, en ese sentido en él confluyen (o deberían confluir) dos aspectos fundamentales: la formación y la pasión.
El librero, además, se enfrenta a una serie de actividades que distan mucho de ser románticas y Txetxu lo escribe fabulosamente bien:
Quizás sería bueno que además de las loas y las fantasías las personas que escriben, con cariño que no me cabe duda, sobre la figura del librero también dijeran, por ejemplo, el tiempo que supone el estar abriendo y cerrando cajas que no van a ningún sitio, la dificultad que todavía existe para disponer de una información a medida de las novedades de los temas que interesen a una librería, el poco interés de muchos editores por facilitar este tipo de tareas y exigir la presencia automática de sus novedades en los puntos de venta, la dificultad para saber en muchos casos con exactitud el estado y situación de un libro pedido.
Es allí donde él habla del librero detective, al cual podría agregar el librero supervisor, que es el que tiene que estar chequeando si realmente llegaron los libros que se pidieron y si no se vino alguno "de contrabando" que realmente no se quiere. Y aquí caigo en un punto que resulta ser uno de los más espinosos en la relación con los proveedores. Muchas veces los distribuidores y las editoriales actúan como si los libreros no supieran realmente qué es lo que quieren parasu librería, como si fueran en verdad seres que viven en una burbuja y terminan mandándote lo que ellos quieren, "porque eso es lo que se está vendiendo en todos lados". El mercado siempre tiene la razón, de acuerdo a esa perspectiva, pero para algunos libreros eso no es asi y persistimos en la concepción de librerías especializadas, pequeñas, que prefieren un buen clásico a muchos best-sellers.
El librero, según los esterotipos más clásicos es una persona sabia que tiene las respuesta acerca de todos los libros del universo, los que se han publicado y los que se están escribiendo y serán publicados en los próximos meses. Y algo de cierto hay en ello y allí hablamos del tema de la formación; pero es que en el caso de los "verdaderos" libreros el peso de la pasión es demasiado grande y es asi que el conocimiento es un concimiento apasionado, amoroso. A veces vender un libro es enfrentarse a un duelo, cuando sabes que lo que est´s vendiendo es un ejemplar de una edición que no se encontrará más, lo que te queda esperar es que llegue a las manos justas, al lector perfecto, a aquél que sabrá valorarlo tanto como tú.
Me atrevo a decir que el oficio de librero es un oficio hermético y no uso la palabra en su acepción de cerrado sino en su acepción clásica de comunicación de interconexión. El librero apasionado es aquél que cierra la librería felíz sabiendo que ha podido conectar a un libro con un lector y visceversa y sonríe pensando en los nuevos mundos que puede estar ayundando a crear para esa persona. Ser librero es, también, ser maestro, docente, guía, formador.
Casi que me estoy poniendo romática yo también, pero la actividad de librero tiene todo un costado que dista mucho de ser romántico. Y es el administrativo, bajar del Olimpo de las letras a lidiar con las cajas ya mencionadas, con los reportes, las consignaciones y las facturas puede llegar a ser un verdadero martirio. Y sin embargo, deberíamos lograr el equilibrio entre ambos extremos. Menudo reto.
Por otro lado, y para cerra esta primera reflexión en torno al tema, creo que detrás de esto hay una concepción muy particular del objeto con el cual se tratamos: el libro. Al fín y al cabo, hemos decidido ser libreros y no bibliotecarios, con lo cual no tendríamos que ocuparnos de la parte mercantil del oficio. La apuesta está dada.
servido por Juliana
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Ya lo dije: uno de los ejercicios más interesante que se puede hacer en la web es comenzar a hilar y conectar noticias o contenidos. A veces es simplemente cuestión de esperar paciente hasta poder pescar la mosca con los dedos como hace la abuela de Arnold en un memorable capítulo de la serie ¡Hey, Arnold!
Desde ayer tenía guardada la noticia de que a Stephen King lo confundieron con un latoso desequilibrado cuando entró a una librería y empezó a firmar espontáneamente los ejemplares de su último libro que se encontraban en el mesón.
Ocurrió en una librería en Australia y quien lo denunció fue un cliente que no comprendía cómo alguien podía entrar así a una librería a rayar libros. La gerente del establecimiento salió a ver qué ocurría pero ya King se habia ido; apenada se disculpó y propuso donar las ganancias de la venta de los 6 ejemplares firmados a una organización de aidad relacionada con la literatura.
La segunda noticia retrata una anécdota muy parecida, e involucra a la Premio Nobel de la Paz y actual candidata presidencial de Guatemala, Rigoberta Menchú. Lo leo en Alt1040 (Gracias a twitter, debo confesar) y la verdad es que da pena ajena el relato:
Rigoberta Menchú que es muy orgullosa de sus raíces y defensora de los derechos de los indígenas fue expulsada del hotel Coral Beach de Cancún, donde acudió para conceder una entrevista al Sistema Quintanarroense de Comunicación Social; el mismo entrevistador, David Romero Vara, fue testigo de cómo el personal del hotel intentó sacarla por la fuerza de la sala de recepción del hotel. Terrible.
Ambas anécdotas nos hablan de lo mismo: de prejuicios, racismo, desconocimiento y discriminación. Ejemplo perfecto para una clase de Psicología Social en la que se hable de los estereotipos y que nos pone en claro que la manera en la que nos relacionamos con las personas parte de la impresión inicial que nos da y la manera en la que eso se relaciona con lo que hemos aprendido que está bien y que está mal. Por otro lado, y esto lo digo como librera, esa es una de las situaciones más embarazosas que nos puede ocurrir: 1) no reconocer a un escritor y 2) tratarlo mal. El tema de la formación nunca se puede escapar y el desconocimiento, no digamos del cliente de la librería pero si de él o la dependiente y, sobre todo, del gerente del hotel, es imperdonable.
servido por Juliana
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Ya la había mencionado con anterioridad, pero ahora leo algunas características que no tenía cuando publiqué la foto . La que parece una máquina expendedora de Coca Cola, es la Minibookshop creada por Paul O’Carroll y John Costello.
En El Bibliómano cuentan que:
La Mini Bookshop ha sido construida para vender libros de distintos tamaños y encuadernaciones, incluidas guías y mapas de viaje. Tiene una cabida de 290 libros. En el lado frontal se muestra una pantalla en la que el cliente puede leer una sinopsis de la obra que quiere comprar. Provista del sistema operativo Windows XP, la Mini Bookshop acepta billetes, monedas y tarjetas de crédito. Éstas, con un sistema via satelite GPRS que no necesita la llamada de telefóno.
Mini Bookshop
servido por Juliana
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El trabajo de editor y, sobre todo el de librero es, aparentemente, uno de los más idílicos y supuestamente menos riesgosos del mundo... a primera vista. Pero cuando vemos noticias como la que sacude hoy a Turquía no nos queda más que recordar los riesgos que suponen sacar a la luz, y dar a conocer, la palabra escrita en algunas sociedades.
La noticia nos habla de un atentado a una librería en Turquia por parte de ultranacionalistas turcos. Dice:
Al menos cuatro misioneros han muerto y un quinto ha resultado herido tras un ataque armado contra una editorial que vendía libros religiosos cristianos en la ciudad de Malatya, en el este de Turquía.
Todos los afectados por la explosión trabajaban para la editorial Zirve, dedicada a la edición y distribución de biblias y libros cristianos.
Más información:
Asesinan a cuatro misioneros en un ataque contra una editorial cristiana del este de Turquía
Seis detenidos por el asesinato de cuatro misioneros en el este de Turquía
Sobre la imagen:
Dice la leyenda de la imagen que replico acá: La captura de Estambul por el Sultán Mehmet el Conquistador significó lalibertad para judíos y cristianos de opinión distinta a la oficial, los cuales habían sido sometidos a opresión durante siglos por los gobernantes bizantinos y romanos.
servido por Juliana
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