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La Coctelera

Categoría: Bibliotecas

A través del blog Frikitekaris me encuentro con la referencia al libro Fallen Books publicado en el año 2008 por Onestar Press. Se trata de un proyecto llevado adelante por Melissa Dubbin y Aaron S. Davidson en el que a través de imágenes y una adaptación de una escala de medición Mercalli se miden los niveles de daños a bibliotecas producto de los terremotos y temblores.

Se trata de una escala sísmica visual que mide, a través de las fotografías tomadas a las bibliotecas luego de un evento sísmico, el nivel de daño provocado a los libros. La escala consta de 12 colores que van desde el daño instrumental hasta el catastrófico.

Para los amantes y profesionales del libro cualquier daño a un volumen es doloroso, sin embargo, más allá del dolor, y con miras a la reconstrucción, una técnica de este tipo resultará de gran utilidad. No dejen de visitar la página de los autores para conocer un poco más sobre el libro.

Via | Frikitekaris

Más información | The Written Image: Fallen Books (Poets&Writers)

A través del blog Garabuya llego a una entrada de Seth Goodin titulada The future of the library en la que comienza haciendo una brevísima historia del surgimiento de las bibliotecas como espacios básicamente dedicados a cumplir un rol de almacenaje de libros, revisa someramente el surgimiento del profesional dedicado a la organización, registro y conservación de estas bibliotecas. El librero, dice Goodin, surgió después de las bibliotecas y, sin embargo, el bibliotecario es mucho más que un mero organizador o guardián de libros:

The librarian isn't a clerk who happens to work at a library. A librarian is a data hound, a guide, a sherpa and a teacher. The librarian is the interface between reams of data and the untrained but motivated user.

El bibliotecario es un cazador de datos, de contenidos, es un guía, un sherpa que nos conduce por las rutas desconocidas de los libros y la información, y, más importante, es la interface entre el universo de datos y los poco entrenados pero ávidos y motivados usuarios. (traducción híper libre de sus palabras). Lo mismo podría decirse sin duda de los libreros que cada día más se convierten en unas rara avis del mundo del libro.

Pero volviendo al texto que convoca esta entrada, Goodin nos recuerda que las bibliotecas han dejado de ser espacios atractivos para los niños, que ahora prefieren hacer sus tareas vía wikipedia y visitar los centros comerciales en lugar de las bibliotecas públicas. Por otro lado, recuerda que con el advenimiento de los libros electrónicos, las bibliotecas han dejado de ser los espacios en los que se encontraba todo lo que uno quería para mantenerse informado: ahora lo que conseguíamos alli podemos tenerlo al alcance de un click.

Bien aclara Goodin que no quiere que se le declare anti-libro pero que es importante ver aquello que es inevitablese dedica a numerar algunas de las principales características que a su juicio deberían tener las bibliotecas del futuro:

The next library is a place, still. A place where people come together to do co-working and coordinate and invent projects worth working on together. Aided by a librarian who understands the Mesh, a librarian who can bring domain knowledge and people knowledge and access to information to bear.

The next library is a house for the librarian with the guts to invite kids in to teach them how to get better grades while doing less grunt work. And to teach them how to use a soldering iron or take apart something with no user serviceable parts inside. And even to challenge them to teach classes on their passions, merely because it's fun. This librarian takes responsibility/blame for any kid who manages to graduate from school without being a first-rate data shark.

The next library is filled with so many web terminals there's always at least one empty. And the people who run this library don't view the combination of access to data and connections to peers as a sidelight--it's the entire point.

La biblioteca seguirá existiendo como espacio físico pero sólo sobrevivirá como un espacio vital que parta de una vocación pedagógica en la que la tecnología sirva, no solamente para que el usuario acceda al contenido que busca sino, sobre todo para que ese usuario tenga la posibilidad de co-crear con otros. El rol del bibliotecario tiene que ir mucho más allá de lo que su rol tradicional le ha endilgado: más que un clasificador y organizador de documentos es, también, un pedagogo que acompaña a los jóvenes en sus logros pedagógicos.

La biblioteca con la que nos invita a soñar Goodin es aquella que tendrá tantos terminales o computadores que siempre habrá una libre, será una biblioteca en la que el aprendizaje y el acceso a la información esté inextricablemente unida a la conexión con otros. Co-creación, co-aprendizaje, ¿co-lectura? Los retos son inmensos, pero entusiasma saber que hay tanto por construir.

Vía | Garabuya

La propuesta es resultado de la XXI Reunión Europea de Archiveros Nacionales (European Board of National Archivists) sostenida esta semana en Madrid. Fue presidida por Severiano Hernández, subdirector general de los Archivos Estatales del Ministerio de Cultura,y contó con la asistencia de representantes de 26 países europeos y del Consejo Internacional de Archivos.

Los principales acuerdos a los cuales llegaron son los siguientes:

-Apoyo unánime al proyecto de creación y mantenimiento de un Portal Europeo de Archivos y Documentos, cuya primera versión estará disponible en enero de 2011 y en el que participan las administraciones estatales de archivos de 14 estados miembros de la Unión Europea, además de Europeana.

-Necesidad de establecer claros criterios y prioridades para la ejecución de la política archivística a nivel internacional, aunando los esfuerzos de todos los organismos implicados en la misma, tanto a nivel estatal como supraestatal.

-Ahondar la colaboración entre centros de la memoria y archivos. Aunque existen diferencias, ambas instituciones son vehículos indispensables para la defensa de los derechos humanos y la recuperación de la memoria, tanto individual como colectiva.

Vía | Hoy es Arte

Fuente de la imagen | Cervantes Virtual

El Bicentenario está sirviendo de excusa para llevar a delante una cantidad de iniciativas interesantes a nivel de repositorios y bibliotecas digitales. El Ministerio de Relaciones Exteriores, Comercio Internacional y Culto de la República Argentina ha creado esta Biblioteca Digital de Tratados en la que incluyen innumerable cantidad de instrumentos suscritos durantes los últimos 200 años y agregan en la presentación:

Se ha decidido incluir a los acuerdos en vigor así como a aquellos instrumentos que no lo están o no tienen vigencia a fin de poder satisfacer no solo las consultas sobre las normas vigentes sino también la enorme cantidad de requerimientos de investigadores, historiadores y organizaciones no gubernamentales que se interesan por instrumentos no vinculantes y acuerdos que no llegaron a entrar en vigor, que se han extinguido o que revisten carácter interinstitucional.

A través de un buscador de búsqueda avanzada, los usuarios van a poder buscar tratatos multinacionales, bilaterales, interinstitucionales, así como documentos históricos nacionales e internacionales. El buscador permite discriminar el título, el estado, la fecha de la firma, las personas involucradas y demàs. La visibilidad que un instrumento como este brinda a los investigadores, estudiantes y legisladores es invaluable. Bien vale la pena darle una mirada.

Vía | El Portal de Tandil

Estoy fascinada con esta herramienta para construir nuestra biblioteca online. Solamente incluyendo el número de ISBN el sistema busca en un repositorio y los coloca en nuestra estantería virtual. Puedes agregar si ya leiste el libro, si lo estás leyendo, si lo abandonaste o si lo quieres leer. Por supuesto, hay la posibilidad de invitar amigos y de construir redes de amistades, comentar los libros y votar.

Si tienes más curiosidad acerca de los libros de mi biblioteca puedes hacer clic aquí. Cualquier sugerencia de libros será bienvenida ;-). Yo, mientras, sigo subiendo títulos.

En la búsqueda de modelos para Bibliotecas Digitales Universitarias, me topo con Digitum que es el Depósito Digital Institucional de la Universidad de Murcia.

Por lo pronto estoy encantada ya que permite, no solamente hacer búsquedas sino también crear comunidades y publicar artículos, investigaciones y demás.

Lo anoto, lo comparto y lo sigo estudiando. Excelente inspiración.

Por una comunicación de Guillermo Carvajal me entero de la cruzada que se está llevando a cabo para salvar la existencia del grupo de bibliotecarios del Ayuntamiento de la ciudad de Oviedo, del cual Guillermo forma parte desde hace 9 años.

Dejo que él mismo lo explique:

Quienes me conocen ya saben el conflicto laboral en el que me veo inmerso desde hace unos meses. Desde hace ya nueve años trabajo como bibliotecario en el Ayuntamiento de Oviedo. Soy uno de los 12 bibliotecarios que tiene el consistorio, algunos de ellos con más de 15 años de servicio ininterrumpido. Sin embargo el día 30 abril el ayuntamiento, gobernado por el Partido Popular, prescindirá de todos nosotros. ¿Los motivos? Nadie los sabe, pero todos los sospechan. En realidad no somos los únicos, otros servicios municipales han despedido también a sus trabajadores en estos meses. En la mente de todos está la multa millonaria que el ayuntamiento tiene que pagar por no haber hecho las cosas bien en una expropiación que llevó a cabo hace años. Hay que sacar dinero de donde sea, aunque eso afecte al correcto funcionamiento de los demás servicios. Supongo que el perfil progresista que tenemos la gran mayoría de los bibliotecarios no habrá influido en la decisión, pero vaya usted a saber…

Con Guillermo he conversado mucho sobre el tema de las bibliotecas, la cultura documental y de la necesidad de fortalecer los servicios y los espacios bibliotecarios (con la incorporación y fortalecimiento, por supuesto, de herramientas tecnológicas y filosóficas de la Web 2.0). Con esta dramática decisión nada de lo que hemos promulgado podrá ser posible. Dolorosamente en una decisión como esa ni la biblioteca, ni los bibliotecarios y mucho menos los usuarios (lectores, investigadores, aprendices) parecen existir. ¡Hagámoslos visibles!

Ya me afilié a la Campaña en defensa de los bibliotecarios de Oviedo y firmé la carta que será dirigida al Ayuntamiento para impedir el despido. Hazlo tú también o, como diríamos acá en el Caribe, "hagamos una bulla con esto".

La carta:

A.A.: “Ayuntamiento de Oviedo”

A D. Gabino de Lorenzo, Alcalde Presidente del Excemo. Ayuntamiento de Oviedo

El pasado 11 de marzo la Junta de Gobierno del Ayuntamiento de Oviedo acuerda “Ratificar la modificación del contrato de servicio de organización y gestión de la bibliotecas municipales, no procediendo a su prórroga, dándolo por finalizado al vencimiento de la prórroga en vigor”. Con esta decisión, el equipo de gobierno no solo deja sin empleo a los 13 bibliotecarios que, desde hace muchos años –en la mayoría de los casos más de 10- gestionan las bibliotecas, sino que hace peligrar seriamente el futuro de la Red Municipal de Bibliotecas de Oviedo.

El Ayuntamiento justifica esta decisión alegando que “los bibliotecarios desplegados en la actualidad en cada una de las bibliotecas se encuentran bastante descargados de las funciones propias e inherentes a un bibliotecario en otras circunstancias”. En realidad,
esta decisión solo puede deberse a un triste e inexplicable desconocimiento de las funciones que tienen y que realmente desarrollan los bibliotecarios municipales.

La pretendida reestructuración de la Red de bibliotecas que supuestamente busca “optimizar los recursos humanos (personal bibliotecario) garantizando la calidad del servicio y el número de prestaciones”, propone que un solo bibliotecario se ocupe de
dos bibliotecas. Esta propuesta no cuenta con el aval de ningún estudio riguroso sobre la Red ni sobre la población a la que sirve ni se ha encargado a ningún profesional del ámbito de las bibliotecas. Muy al contrario, este recorte de personal no puede en modo
alguno garantizar el número de prestaciones de la creciente actividad cultural que se desarrolla en las bibliotecas.

Por todo ello, los abajo firmantes queremos manifestar nuestra protesta y rechazo ante la próxima reestructuración de la Red de Bibliotecas Municipales que acaba de aprobar el Ayuntamiento que usted preside y, con el deseo de que no se reduzcan en ningún
momento ni los recursos humanos ni los económicos destinados a las mismas, solicitamos que se reconsidere y se rechace dicha reforma.

La firma

Hoy leo un artículo de Guillermo Sheridan en su blog de Letras Libres a raíz de la donación que hiciera Carlos Fuentes de su "acervo personal" a la Universidad Nacional Autónoma de México.

En esta entrada, además de desmitificar la importancia del acto en el cual Fuentes donó a la Unam ejemplares de sus libros en ediciones originales, enfatizó que el verdadero legado lo hizo Fuentes en 1995 a la Princeton University. Tamaña sorpresa. Vale la pena la lactura completa del artículo, pero no puedo dejar de hacer la cita de la cita de lo que dice la biblioteca de la Universidad de Princeton que tiene:

los Carlos Fuentes Papers reúnen los archivos personales y de trabajo de Carlos Fuentes (1928-), escritor, editor y diplomático mexicano: cuadernos de notas, manuscritos de novelas y novelas breves, cuentos cortos, obras teatrales, guiones cinematográficos, escritos, discursos, entrevistas, traducciones, correspondencia, juvenilia, dibujos, documentos, fotografías, casettes de audio y video, papeles de otras personas, cuadernos de recortes y material impreso

A lo cual agrega:

Me queda muy claro que Carlos Fuentes le puede vender su archivo a quien se le pegue la gana; no así que la UNAM haga la celebración que correspondía a Princeton (donde quizás la ceremonia consistió en un intercambio de cheques). Tampoco me queda claro que un autor tan ufano de su mexicanidad y tan crítico de la globalización haya decidido globalizar su archivo entregándolo a una universidad extranjera; ni que su alma mater, a la que dona las migajas, lo celebre declarándolo poseedor “de los más altos ideales de cuanto significa ser universitario y las mejores características de lo que implica ser intelectual”.

Todo esto se me une con la historia de los documentos conservados por la albacea de la poeta Gabriela Mistral. Doris Dana guardó celosamente en su casa de Long Island cajas y cajas con escritos de la poeta chilena y fué recién ahora, más de 50 años después de su muerte, que han podido ser rescatados del posible olvido.

Pero la anécdota viene a colación porque Dana había dejado instruccionea para que su sobrina, Diana Atkinson, entregara las cajas a la Biblioteca Central en Washington ya que en Chile "no estaban en capacidad de resguardarlo adecuadamente". Finalmente, después de minucioss estudios y evaluaciones hechas por expertos chilenos y visitas de la propia Atkinson a Chile para conocer in situ las condiciones, decidió dar al país natal de la autora ganadora del Premio Nobel, el derecho de recibir y conservar más de la mitad de la obra hasta ahora desconocida de Gabriela Mistral.

Estamos obviamente ante un tema largo y delicado que es el de los centros de poder y la cultura. No ya el de los museos, que también es importante, sino el de las bibliotecas e instituciones educativas como centros de poder y tristemente la experiencia nos dice que para estudiar la literatura latinoamericana muchas veces es mejor acudir a bibliotecas en los Estados Unidos que a las bibliotecas locales de los países cuya literatura se quiere estudiar.

Por supuesto, la reflexión va para las bibliotecas y universidades pero también toca el punto de la valoración que hacemos de lo que se produce en nuestros países latinoamericanos para los cuales el eurocentrismo pesa aún mucho. Pesa la tradición en Europa decía el autor de Nocilla Dream hace unos días en Mérida durante la Bienal Mariano Picón Salas y a veces yo pienso que lo que hay es que empezar a valorar nuestra propia tradición. Que América Latina sepa reconocerse en los autores que la fundaron simbólica y culturalmente hablando. Pero ello pasa por el tema de la conservación de la producción documental. ¿Estaremos a la altura? Si no lo estamos, debemos estarlo. Lo triste es que en muchos sitios aún no se reconoce como una necesidad.


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